"La imagen de la moda" de Marcia Veneziani

25 nov. 2011

La vestimenta a lo largo de la historia ha tomado significados que, más allá de su ascepción literal (desde donde rescatamos los conceptos de abrigo, pudor & adorno) son parte fundamental en el contexto donde nos situamos como sociedad. El vestido es comunicación, relación entre nosotros mismos & el entorno, un exterior que, en teoría, es nuestro interior a la vista pero que a la vez nos cubre & protege.

Todo esto se refleja en el libro escrito por Marcia Veneziani, una argentina que entró en una incesante búsqueda por llegar al trasfondo del vestuario en sí & como este nos ha marcado durante el tiempo.

Una de las intenciones en las que nos volvemos enfáticos (según el libro) es la ornamentación que responde a lo impresionante, que llama la atención, simbólico; de alguna u otra manera define el estatus desde lo que representa el distinguirse de los demás.

Cuando se hace referencia a Simmel con "Sacrificamos lo exterior para preservar lo interior." habla de cómo la vestimenta en sí se vuelve un factor importante como ser social, ya que más allá de ser un reflejo del mundo interior genera sanciones sociales basadas en una estructura general que me invita a citar una frase de König: "El orden jerárquico no admite la imitación." es decir, establece ciertos parámetros en los que se mueve la moda pero a la vez viven en una constante mutación para conservar cierta individualidad o aún más que eso, una diferenciación tan evidente como puede darse desde la imagen.

Se dice que estamos en la era del individualismo & es que estamos tan expuestos a tantas realidades que, ante una ola de tal magnitud, esa intensidad no puede apelar a nada más que a sacar aquello de tí que aún dentro de la sociedad te hace diferente, único, tú. Sin embargo, no siempre fue así & probablemente cuesta en un principio hacer la relación de cómo los inicios nos han traído hasta aquí.

Así como el vestuario ha tomado protagonismo desde diferentes características según la contingencia de cada época, cabe destacar que el pudor como concepto conlleva el exhibicionismo & por consiguiente la erotización. Desde este punto en específico, se desprende que el género femenino recibe una mayor condena por parte de las sociedades más tradicionales por esa pulsión... A raíz de lo mismo es que surge lo que Lipovetsky plantea como "La gran renuncia masculina del siglo XIX" que es cuando la moda masculina se apaga frente a la de la mujer.

Los antecedentes históricos referentes a la moda & en general a cómo se veía el mundo en aquellos tiempos son decidores & fundamentales a la hora de generarse una imagen mental o cuando se está en la intención de aprehender una época en específico. Si en la década de los 40 fueron los pantalones, las polleras rectas & las plataformas de corcho, eso se regía también por una situación social en las que la escasez de tela, el bikini & el New Look impuesto por Dior en 1947 eran parte de ello; tanto es así que podemos dividir dicho período en lo bélico & post-bélico. Distintos son los 70 que por traer consigo notorios cambios en la conducta sexual, la pareja & la procreación llega como una ruptura de lo establecido, una liberación evidenciada en los cabellos sueltos & la minifalda, señales que denotan además una fuerte presencia femenina. Pero en el intertanto pasaron cosas, cosas que fueron en sí la transición.

En la década del 2000 aún cuando muchas cosas suceden, los desastres naturales & las guerras no marcan un sello claramente reconocible o único en la sociedad, puesto que nos hemos vuelto individualistas & hedonistas. Como muestra de ello está la evidencia ciega a los mandatos de una sociedad de consumo. El mix de conceptos, lo ecléctico... Lo que se puede sintetizar en una sola frase del ensayista Walt Whitman: "Me contradigo & qué? Contengo multitudes.".

De acuerdo a lo que plantean Susana Saulquin, Oscar Billorou & José Luis de Ímaz, la vestimenta funciona como transmisora de ideologías & es símbolo de poder, instrumentos que no muchos saben el peso que tiene... En Argentina, por ejemplo, Eva Perón lo utilizó así & a través de una imagen poderosa ejerció su poder. Frente a lo mismo, la conclusión es que la mujer no tiene que vestirse como hombre para hablar de política; sin embargo, nos enfrentamos igualmente a una mujer masculinizada & un hombre femeneizados... La liberación sexual, el pudor como concepto cultural innecesario, lo simbólico & el cuidado especial en el atuendo son todos factores que afirman & reafirman al vestuario como protector, exteriorización, abrigo, pertenencia & poder.
 
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